Rompiendo fronteras: un grano de experiencia para la industria canadiense

Constancia y paciencia por alcanzar los sueños, entrega de resultados en cada uno de los desafíos laborales y tener objetivos claros, luchando por ellos cada día. Esa es la combinación en la que cree Piero Castro para llegar a trabajar fuera del país. Él es Brand Manager Fungicides (cereals, corn and soybeans), en BASF Canadá.

Piero nos cuenta que siempre tuvo el deseo de vivir y estudiar en otro país. Estudió la carrera de economía en la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica) y luego cursó un MBA en la Solvay Business School en la misma ciudad. Vivió seis años en Europa, donde aprendió varios idiomas, preparándose profesionalmente.

Luego de ese tiempo, volvió Ecuador, a formar parte del equipo de Ambev, donde inició en logística y luego en finanzas. Más tarde, su carrera dio un giro: cambió de industria a la de químicos agrícolas. Empezó en el país, en la multinacional suiza Syngenta, con varios cargos en finanzas y marketing y luego fue trasladado a Perú como gerente de marketing nacional. Estuvo vinculado a la empresa durante cinco años, en los que dice haber aprendido de agricultura latinoamericana. “Tuve la suerte de ver agricultores en muchos países, desde los pequeños arroceros de Babahoyo en Ecuador o el Altomayo en la selva peruana hasta las grandes agroindustrias de vegetales gourmet en Ica- Perú, caña de azúcar en México o grandes agricultores de soya en Brasil”.

Pero siempre quiso explorar oportunidades en países desarrollados, por lo que siguió su capacitación en prestigiosas universidades como Harvard, y asumió el desafío en BASF en Canadá, donde se convirtió en el primer latino en el equipo de marketing.

Ponte-objetivos

En BASF empezó como responsable para el portafolio de fungicidas en el cultivo de cereales (el cultivo más grande en hectáreas en Canadá). Ahora maneja adicionalmente los cultivos de maíz y soya. “Mi día a día es pensar en cómo puedo ayudar al agricultor Canadiense en sus puntos de dolor no sólo con problemas fitosanitarios sino también a sacar más rendimiento de cada hectárea con nuestro portafolio”.

“Viajo por todo el país hablando con agricultores y retailers acerca de nuestra solución y traigo esos insights a nuestra oficina en Toronto  para poder planear la estrategia. He ido sin duda a sitios en los cuales ni la media de los Canadienses ha imaginado en su vida conocer”.

Dice que una las experiencias más enriquecedoras es el trato directo con los agricultores. Sobre el choque cultural, cuenta que una de las cosas que más le costó es la cultura laboral canadiense: “todo se hace a través de consensos nada a través de manera unilateral. Me tomó cierto tiempo en adaptarme viniendo de una cultura más jerárquica como la de Latinoamérica”.

Piero cree que por el momento tengo mucho que hacer antes de volver a Ecuador; sin embargo un trabajo en alguna ONG o el gobierno en el que pueda desarrollar la agricultura ecuatoriana, podría tentarlo a regresar.

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