5 malos hábitos que todo storyteller debe romper

Un gran storyteller es aquel que logra captar la atención de su público, sobre todo en una presentación. Si quieres contar una gran historia, hay ciertos hábitos que debes evitar para no sabotear tu propia narración. Te traemos 5 de ellos gracias a una publicación de Fast Company.

Mal hábito #1: Brindar demasiados antecedentes

Para una buena historia, la información de fondo es necesaria. Esto no quiere decir que tu audiencia necesita saber hasta el mínimo detalle. Ofrece el panorama más conciso posible, fijándote en decir lo justo para que tu mensaje se entienda.

Para lograrlo, indica primero el punto de la historia y luego explica el contexto. Además de saber a dónde te diriges, tu audiencia captará rápidamente tu mensaje principal. No hay nada peor que una narración inconclusa al momento de presentar.

Mal hábito #2: Decir, en lugar de mostrar.

La frase “mostrar, no decir” es imprescindible para la escritura de ficción. Además, aplica perfectamente a la narración de historias para oradores. Tu audiencia no quiere escucharte decir lo mismo durante media hora. En cambio, sí buscan acción y diálogo.

Deja de lado este mal hábito en pequeñas dosis y verás los cambios en la atención de tu público.

Mal hábito #3: Tomar demasiado tiempo

Las personas tenemos un corto período de atención. Es por esto que si tu historia es muy extensa, corres el riesgo de que tu audiencia pierda el foco. Si quieres calcular el tiempo ideal piensa en un reloj de básket: el jugador tiene solo 24 segundos para encestar y mantener el juego en movimiento. Aplica esta técnica en la narración de tus historias.

Aunque suene poco, la duración ideal es de 1:30 y 1:45. Al estar cerca de los 2 minutos, debes empezar a completar tu narración. Para ser un storyteller efectivo, es necesario un storyteller breve.

Mal hábito #4: No incluir diálogos

Para que una historia cobre vida, es necesario incluir un diálogo. Una sola línea puede lograr un gran clímax y hacer la diferencia. Al contar tu historia, incorpora una frase real que impacte a tu audiencia y llame su atención.

Analiza el contexto de tu narración y encuentra aquello que la haga efectiva.

Mal hábito #5: Desviar innecesariamente a tu audiencia

Al contar tu historia, no te vayas por la tangente. Si algo no contribuye a tu punto principal, no pierdas el impulso ni confundas a tu audiencia. Procura decir únicamente lo importante para maximizar tu mensaje. Es probable que haciéndolo, tu audiencia se quede con ganas de escuchar más sobre tu historia.

En tu próxima presentación, ya sea una gran conferencia o un pitch frente a un cliente, elimina estos malos hábitos y cuéntanos cómo te va.

 

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