Íconos que no se olvidan

La mayoría de nosotros recordamos con entusiasmo los íconos de los 90s, esa memorable época de la “Macarena”, el chicle enrollable, el discman, los beepers y legendarias series como Saved by the Bell y Friends.

¿Y qué hay de esos personajes que veíamos en la calle y en la televisión? Desde Máximo, que nos educaba sobre la importancia de la vacunación, hasta Choclito, la mascota de la Copa América 93.

Algunos ya ni existen, pero nos encariñamos tanto con ellos, que no los hemos olvidado. Si la nostalgia nos puede, entonces ¿qué seríamos capaces de hacer por traerlos de vuelta? Pues lo que sea necesario.

Fido Dido: el retorno de un grande

Allá por los ochenta, Sue Rose con la ayuda de Joanna Ferrone, crearon sobre una servilleta un personaje que sin saberlo, se convertiría en un ícono de la cultura pop. Fido Dido -como fue bautizado- sería más tarde licenciado por PepsiCo, pero no sería hasta los 90 en que realmente ganó popularidad y marcó una época en muchos de nosotros.

Y fue precisamente gracias a esa huella que construyó, que traerlo de vuelta a 2019 terminó por catapultarlo no solo a él, sino a la marca detrás: 7UP. ¿Cómo lo hicieron y qué lograron? Conversamos con Rafael Pera y Steven Paguay, Jefe de la marca y Brand Manager de Tesalia CBC respectivamente, para conocer más.

“Fido Dido regresó con el objetivo de marcar diferencia en la propuesta de comunicación de 7UP, con su personalidad fresca, relajada y auténtica forjada en la nostalgia de muchas generaciones. [Él] es nuestro vocero ideal, nuestro influencer número uno; es la personificación de la marca. Como no podía ser de otra manera, su regreso fue único. Implementamos un PR stunt que trajo resultados sorprendentes”.

La historia detrás de su regreso

La misión era regresar a Fido Dido y la mejor forma que encontraron fue conectando a los consumidores con la nostalgia del pasado, pero entonces surgió la pregunta: si Fido Dido debía regresar, ¿primero debía irse por completo? La respuesta a esa pregunta marcó el contexto de nostalgia y originalidad en la propuesta de PR stunt que vendría más adelante.

Entre Rafael, Steven y su team respondieron la pregunta. Así empezaron a llevarse a Fido Dido por completo, buscando en todo el país alguna huella de él y finalmente encontraron el mural de Guayaquil.

“Llevarnos a Fido Dido y dejar el mural en blanco fue duro, pero necesario para apelar a la nostalgia de nuestros consumidores y unirnos a todos en recuperar la frescura”.

La ausencia del personaje se notó de forma inmediata, causando reacciones en redes sociales y varios medios de comunicación. Los consumidores, por su parte, añoraban a Fido Dido, ya sea con un reclamo, un recuerdo, etiquetando al Alcalde, y miles de tweets más. Y justo cuando parecía que nada tenía solución, Fido Dido regresó. Al mural, a las etiquetas, a las redes sociales y en los puntos de venta.

Fido Dido mural

Y todo en tan solo tres semanas. ¿Los resultados? Crecimiento a doble dígito versus el año anterior, alcance orgánico de cerca de 2 millones de personas y más de 25,000 interacciones orgánicas en redes sociales.

“El contenido relacionado con el PR stunt contó publicaciones con una relevancia 10 en Facebook, los niveles más altos de shareability de la marca, superando en ciertas publicaciones el 20%, además de generar más de cinco millones de reproducciones con todo el contenido (orgánico y pagado)”.

Probablemente Fido Dido interpretó uno de los mejores PR stunts del país y además, le devolvió a muchos de nosotros un ícono noventero muy memorable.

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